Sus sombreros son flexibles, moldeables, realizados con elementos perecederos y en absoluto nobles. Muy sensible a los materiales, va siempre en busca de aquellos más dúctiles y manejables, con los que ha ido creando todo un mundo de sombras y transparencias. Un aire ligero, como de vuelo, ha impregnado las colecciones de Candela Cort (Madrid, 1959), licenciada en Bellas Artes, desde su primera exposición en 1987.

Sus trabajos, realizados de manera absolutamente artesanal, conjugan lo moderno y lo antiguo, lo armonioso y lo estridente. Pero por encima de todo es un arte el de Candela Cort que transmite libertad. Ella misma lo confiesa. “Me siento libre, no me siento vinculada con el mundo de la moda ni con el arte. Busco que mi trabajo vaya más allá de tendencias o temporadas de moda”.

Candela Cort ha viajado con sus sombreros a Nueva York y otras grandes ciudades del mundo, pero también ha entrado en las salas de museos, como el Reina Sofía de Madrid, Museo del Traje, Museo de Balenciaga en Guetaria y ha expuesto en distintas galerías. Ha trabajado y colaborado con diferentes artistas, como Eduardo Arroyo, además de participar en espectáculos teatrales, cinematográficos y musicales, como el realizado para la ópera O Corvo Branco, de Bob Wilson con música de Philip Glass.

Llegó al sombrero por casualidad y ahí se ha hecho grande. “Soy intuitiva, nunca sé lo que va a salir, siempre me dejo llevar por la vida y así sorprenderme a mí misma”. Qué mayor grandeza.

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